Clover es un perro adiestrado para ayudar a su pequeño compañero humano Rio que sufre de diabetes. Apenas llevaba 8 días en casa cuando el niño sufrió una importante bajada que hizo peligrar su vida. Clover corrió a avisar a la madre dándole con la pata repetidas veces. El pequeño Rio estaba en un estado preconvulsivo y si hubieran tardado un poco más, habría sido tarde.

Aunque la ciencia aún no sabe explicar muy bien por qué, los perros pueden oler los cambios químicos y esto fue lo que hizo que Clover salvara a su compañero de apenas seis años.

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Fuente: www.schnauzi.com

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