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Un joven brasileño iba conduciendo su coche camino a la universidad, a dos horas de su casa, cuando tuvo que girar en una calle estrecha y peligrosa. Al girar vio una cachorra a la que golpeó con el coche pero, según el joven, no pudo parar porque en esa calle es imposible. Tanto él como sus acompañantes pensaron que la perra estaba bien, ya que iba muy despacio cuando sucedió el atropello.

Así pues, siguió hasta llegar a su destino, 88 kilómetros después. Al parar notó que la gente miraba su coche y le hacían señas. Al bajar del coche se encontró con la sorpresa: la perra se había quedado atrapada en el parachoques.

Nadie entiende como no se cayó en el trayecto, pero allí estaba la pobre, atrapada. Cuando consiguieron sacarla la llevaron al veterinario, donde descubrieron que sólo tenía un hueso roto. Ahora el chico se está haciendo cargo de la perra, llamada Victoria, hasta que encuentren un buen hogar para ella.

Fuente y foto: Daily Mail

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