Un estudio recién publicado por la revista PeerJ confirma que los elefantes asiáticos acuden a calmar a sus compañeros en momentos de estrés con contacto físico y vocalizaciones.
El estudio de los profesores Joshua Plotnik y Frans de Waal, desarrollado en la Universidad Emory, en Atlanta, demuestra que los elefantes se estresan cuando notan que alguno de sus compañeros sufre estrés. Como consecuencia, acuden a calmarlos con un gesto que hasta ahora identificamos como propio de los humanos o los chimpancés; el equivalente a un abrazo.
Para este estudio, los científicos observaron durante un año a un grupo de 26 elefantes asiáticos cautivos en el norte de Tailandia. Según explican, cuando un elefante se inquieta, sus orejas se extienden a los lados, la cola se yergue, y su trompa emite un ruido de baja frecuencia.
El estudio observó que los elefantes cercanos se aproximaban al individuo estresado para un contacto físico más directo. Por ejemplo, utilizaban su trompa para tocarle la cara o colocaban su trompa en la boca del otro elefante, una posición que en otros momentos podrían dejar al animal en una posición muy vulnerable, puesto que podría ser mordido. Sin embargo, en respuesta a esa situación de estrés, un elefante acude a consolar a otro y le transmite que su intención es ayudarle, y no hacerle daño.

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