Hace apenas tres meses se liberaron ocho ejemplares de lince ibérico en la zona de Despeñaperros para repoblar la población de estos animales en peligro de extinción. Dos meses después de esta liberación, una de las hembras, Kala, fue encontrada sin vida pero aún no se han hecho públicas las causas del fallecimiento.

Ahora es Kenitra el que ha muerto, pero esta vez se sabe que ha sido a manos de un cazador que ha acabado con la vida de un ejemplar en peligro de extinción. Kenitra y el resto de los linces se criaron en el centro de La Olivilla, en la zona andaluza de Despeñaperros. Cuando fueron los suficientemente adultos fueron liberados para aumentar los ejemplares.

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Tras los acontecimientos solo quedan seis linces reintroducidos en este hábitat. Esperamos que los demás tengan un largo futuro lejos de las personas que puedan dañarlos.

Fuente: eldiario.es

Foto: Europa Press

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