Las tortugas son animales poiquilotermos, es decir, no pueden controlar su temperatura corporal sino que ésta depende de la temperatura ambiental. Su metabolismo está estrechamente ligado a su temperatura corporal, por lo tanto, a temperaturas altas su metabolismo se acelera, y cuando éstas bajan, se ralentiza.

Cuando hablamos de hibernación, nos referimos al estado en que entran los animales, en el que todos sus órganos reducen al mínimo su funcionalidad: la frecuencia respiratoria y cardiaca es mínima, no se mueven, no comen ni beben, no orinan ni defecan. En el caso de las tortugas esto ocurre cuando la temperatura es menor a 15ºC y las horas de exposición al sol se reducen. Entonces las tortugas dejarán de comer, estarán más inactivas y se prepararán para hibernar pudiendo llegar a enterrarse algunas especies.
Durante este período, las tortugas consumirán un 1% de su peso por cada mes que permanezcan en letargo.

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Por eso, es muy importante saber cuándo debemos poner a hibernar a nuestras tortugas y si es necesario hacerlo diferenciando por especies. Nunca debemos hacer hibernar a tortugas de climas tropicales, ni acuáticas, ni terrestres, ya que en libertad no lo harían y tampoco debemos hacerlo con animales que no cumplan estos requisitos:

-Las tortugas delgadas o que no se hayan recuperado de la hibernación anterior, ya que podrían morir al consumir sus reservas grasas.
-Las tortugas enfermas, convalecientes de enfermedades o deshidratadas, ya que durante este período su sistema inmunológico es más vulnerable.
-Los individuos jóvenes de menos de 3-4 años, especialmente si las condiciones son poco favorables, como inviernos muy fríos.
-Las tortugas que hayamos adoptado recientemente, ya que si padecen alguna enfermedad latente que todavía no ha mostrado sus síntomas, podría agravarse durante este período.

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En el caso de que nuestra tortuga sí cumpla los requisitos para una hibernación optima, deberemos seguir algunos pasos para facilitársela:

-Durante el verano debe tener una buena alimentación y comer lo suficiente para ganar peso. Unas 6 semanas antes de la hibernación es recomendable incrementar los carbohidratos y las vitaminas de la dieta, podemos dar brotes de alfalfa, rica en calcio; frutas como higos, melón, manzanas… la calabaza y las zanahorias son ricas en vitamina A. Las carencias vitamínicas favorecen la aparición de enfermedades durante la hibernación. Pero ¡ojo! NUNCA DEBEMOS INTENTAR SUPLIR ESAS CARENCIAS CON INYECCIONES DE VITAMINAS. No solucionaremos el problema y podremos crear toxicidad.
-Ayunar antes de hibernar. La mayoría de las tortugas reducirá la ingesta de alimentos cuando las temperaturas comiencen a descender para vaciar su sistema digestivo de restos de alimentos que puedan quedar en él para evitar que fermenten durante la hibernación, ya que podría llegar a provocarle la muerte al animal.
-Buena hidratación: A diferencia de la comida, siempre deben tener agua a su disposición, ya que es importante que la vejiga esté llena durante la hibernación, pues supone un reservorio de agua para la tortuga por si ésta comenzara a deshidratarse durante el periodo de letargo.
-La temperatura a la que se encuentran expuestas debe mantenerse entre los 2º y los 10º, siendo 5º la temperatura ideal. Si es menor a 2ºC durante mucho tiempo, pueden sufrir lesiones por congelación en extremidades y caparazón, y si es superior a los 10ºC, su metabolismo estará demasiado activo.
-Debemos hacer controles periódicos para comprobar su peso, ojos, narinas, extremidades… para asegurarnos de que se encuentran en buen estado.

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Llegado el momento de despertar a la tortuga, cuando la temperatura ambiental supere los 10º, deberemos exponerla a largas horas de sol, rehidratarla y realimentarla para que recupere el peso perdido. No debemos dejar que salgan solas de hibernación con el aumento de las temperaturas, ya que su sistema inmunológico no podrá hacer frente a los posibles riesgos que pudiera correr durante este tiempo.

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