Filariosis canina o enfermedad del gusano del corazón

Con la llegada del calor, los temidos mosquitos acechan a nuestros perros. Todos conocemos la existencia y las repercusiones que tiene la Lehismaniosis, pero, además, los flebótomos transmiten otra enfermedad: La filariosis canina o enfermedad del gusano del corazón.

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En zonas húmedas, lugares cercanos a ríos o aguas estancadas y en zonas de costa habita este mosquito, que al posarse sobre nuestro perro y picarle, le transmite un cierto número de larvas que se alojan bajo su piel para desarrollarse y más tarde desplazarse por su torrente sanguíneo hasta el ventrículo derecho del corazón y la arteria pulmonar ya como gusanos adultos en un período de entre 85 y 120 días. Una vez instalados en el corazón, los gusanos crecen (su longitud oscila entre 12 y 30 cms.)  y se reproducen.
Aunque en un principio el perro pueda no tener síntomas, una vez alojadas las larvas en el corazón y en la arteria pulmonar, el animal comenzará a dar señales de enfermedad mediante síntomas como: debilidad, apatía, falta de crecimiento, ruidos pulmonares que pueden confundirse con una neumonía, hemorragias nasales, anorexia o ausencia de apetito, pérdida de peso,  ceguera, intolerancia a la luz, trastornos en las glándulas salivales, aumento del tamaño abdominal, intolerancia a cualquier tipo de esfuerzo, y en casos muy graves fallos renales y hepáticos y fallo cardíaco.

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No existe un tratamiento específico para tratar todas las etapas de la enfermedad a la vez, por lo que es necesario administrar diferentes tipos de medicamentos para cada una de ellas. Lo primero que debemos hacer es valorar mediante el estudio clínico de un veterinario el estado de nuestro perro, ya que el tratamiento es agresivo y necesita un estado de forma todo lo óptimo posible. No podemos determinar el tiempo de duración del tratamiento, ya que dependerá de los resultados de los hemogramas para saber si continúa habiendo microfilarias vivas. Una vez libres de nematodos, será necesario tratar al perro con dietas especiales y complementos vitamínicos para que se recupere de la mejor forma posible.

Ante este tipo de enfermedades, siempre debemos tener en cuenta la prevención. Proteger a nuestro perro con collares y pipetas destinados a evitar que puedan ser picados por los mosquitos y si viajamos a zonas húmedas, complementar el tratamiento con otro tipo de pipeta especialmente diseñada para combatir este flebótomo en particular además, de realizar periódicamente desparasitaciones internas.

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