Un equipo de científicos australianos acaba de descubrir una nueva especie de marsupial, parecido a un ratón, que muere tras copular de manera frenética. El Antechinus de cola negra. Los machos afrontan un destino fatal después de aparearse: literalmente, mueren por exceso de sexo antes de cumplir un año de vida. “Cuando tienen 11 meses todos los machos mueren. El periodo de apareamiento dura tan solo unas pocas semanas, y se produce en los meses de otoño e invierno austral. Después, los machos mueren por estrés sexual.
La competición que surge entre los machos de esta familia de marsupiales, las agresiones entre ellos y la hiperactividad a la que están sometidos en periodos de cría provocan la muerte de estas criaturas.

Según señalan los investigadores, la tensión a la que están sometidos para conseguir que su material genético pase a la nuevas generaciones provoca infecciones, hemorragias internas, una desintegración de los tejidos del cuerpo y, finalmente, la muerte. Además, su sistema inmunitario también se debilita debido a que no se alimentan durante el frenético periodo de apareamiento.

Su piel se cae. Parecen muy enfermos y se tambalean. A veces tienen gangrenas debido a que su sistema inmune deja de funcionar.
La competición del esperma impulsa la “reproducción suicida” y provoca la muerte por estrés en algunos marsupiales australianos y, en menor medida, en los sudamericanos, dejando de lado la teoría de que los machos morían por puro altruismo al entregar alimentos a sus crías.

Cada  apareamiento puede durar de 12 a 14 horas y lo hacen una y otra vez, además si sobreviven, son estériles.

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