Ivy, un cachorro de tan solo 14 meses, murió tras haber mordido el recambio del cigarrillo electrónico de su dueño.
En un descuido, Keith Sutton, el dueño del animal, dejó los recambios de su cigarro electrónico al alcance de Ivy, que los mordisqueó y acabó ingiriendo la nicotina que contenían que, tanto en animales como en personas, puede llegar a ser mortal.
El pequeño Ivy fue llevado inmediatamente al veterinario, pues presentaba graves síntomas como vómitos y babeos incensantes, pero nada pudieron hacer ya por él.

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