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La protectora la Huella Roja de Almería recibió esta semana una llamada diferente y muy preocupante: Un burro había sido apaleado en el descampado al lado de un colegio y muchos niños estaban quedando para matar al pobre animal al terminar las clases.

Las profesoras del centro, escandalizadas y temiendo el destino del pobre burrito, decidieron llamar a la protectora y pedirles ayuda. Los miembros de la Huella Roja no lo dudaron y fueron corriendo a ver al animal. Llamaron al SEPRONA, que acudieron rápidamente, y se encontraron con una escena dantesca: Capitán, el burrito, estaba tumbado en el suelo, sin moverse, con un prolapso rectal (salida o exteriorización de la parte final del intestino grueso a través del ano) debido a las patadas que había recibido en el estómago. También estaba desnutrido y deshidratado y hay signos de violación.

Tras verificar que no llevaba chip, procedieron a su traslado a las instalaciones de la protectora, donde una veterinaria equina lo atendió. Ahora se está recuperando, aunque sigue muy débil.
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